Si el estadio del Manzanares hablara contaría una historia de terror, una historia de un grupo de colchoneros que han perdido el honor, la garra y la voluntad. El río Manzanares es el depósito de lágrimas de este estadio que no puede soportar un día más el mal juego que se practica en él.Le preguntamos a Vicente Calderón su opinión: "Huelo a estadio de segunda, prefiero la demolición, alguien ayúdeme, estoy seguro que si el tío de Mar Abierto lo consiguió yo también lo lograré. Acabad conmigo, no puedo seguir viendo esto!"
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